"Las razones de fondo de la confrontación entre Fox y Chávez son político-ideológicas y tienen alcance geopolítico. El diferendo tiene como eje la discusión sobre la utilidad y viabilidad del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que en la coyuntura -y con muchos matices- enfrenta a regímenes neoliberales pro estadunidenses y gobiernos nacionalistas y reformistas con cierto sentido social. Pero el ALCA, como señaló en La Jornada el embajador Gustavo Iruegas, no es un asunto prioritario para México, que ya tiene un asimétrico Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, el cual en una década de vigencia ha dejado de saldo la destrucción de la cadena productiva del agro y de sus estructuras sociales, el cierre de miles de fábricas y la miseria de 50 millones de mexicanos, provocando más emigración.
El ALCA es un proyecto neocolonial, anexionista y antidemocrático al servicio de las elites y las corporaciones con casa matriz en Estados Unidos, funcional a las fracciones hegemónicas de las oligarquías locales transnacionalizadas.
Es un proyecto que pretende "integrar" a la superpotencia militar del orbe con las economías de países dependientes, subdesarrollados, endeudados, débiles. La integración entre el tiburón y las sardinas. En Mar del Plata, el ALCA formaba parte de la agenda estadunidense. Era un problema de Bush, no de Fox. Fue contra Bush y el ALCA que se preparó la tercera Cumbre de los Pueblos de América, cuya motivación central era que no se reviviera el cadáver del ALCA.
La cuestión no es la gran capacidad de Fox para meter la pata cada vez que abre la boca e improvisa. Eso es anecdótico. Pero además, Fox no se equivocó en Mar del Plata. Fue a hacer su trabajo. Como dijo la ex canciller Rosario Green: fue a hacer el "trabajo sucio" de Estados Unidos, a "dividir" a América Latina. Como cabildero del imperio, su papel era alinear a los países que conforman el Mediterráneo de Estados Unidos (México y el Caribe) y arrastrar a otros presidentes del área. Fox desempeñó el papel que en los ochentas jugó Napoleón Duarte, entonces al frente de la república bananera de El Salvador. Y se vio, sí, más bushista que Bush. Algo deberá. O, como dijo Federico Arreola, igual que José María Aznar, Fox ya está pensando en su retiro y busca la "protección" de Bush y su pandilla de criminales de guerra."
Carlos Fazio
Periodista, Analista internacional del diario La Jornada


