lunes, noviembre 23, 2009

One by One

¿Y tú que harías en mi lugar?
Me acuerdo de tantas cosas.
Tus cosas: la pasión por tus ideas, por defenderlas, por enfrascarte en una discusión dificil y al borde de los gritos, para al final calmarnos con una buena puntada y una sonrisa.
Tu cámara colgada al cuello. Cada foto. ¡Qué fotos! ¡Cuántas fotos!
O esas veces en que me regañabas y volteabas los ojos al cielo... "¡Estimado, por favor!"
El increíble y eterno amor por Claudia en cada conversación sobre ella. Si, una mujer perfecta. La dedicación energética y absoluta por tu niño. Las dosis interminables de amor con tu familia.
Y pienso y pienso y recuerdo.
¿Sabes qué fue lo primero que pensé?
Si: "carajo". Pero inmediatemente... "Gracias a Dios por la oportunidad de tener a esta gente a mi lado. Qué afortunados hemos sido. Qué afortunado he sido".
Hoy celebramos tu vida una vez mas. Como siempre la celebraste. Como siempre lo seguirás haciendo. Gracias Jorcas.

"Y jamás, jamás diré adios."

domingo, noviembre 01, 2009

12 nov 1997

Amaneces con la casa. Poco a poco y en silencio. Con los ojos todavía cerrados para que nadie note que ya estás despierto. Silencio. De todos modos, ells también están dormidos y, en todo caso, les importa un carajo si estás despierto o dormido o muerto.

Pero te callas y procuras no moverte. Sólo queda un sentido útil. Los ojos cerrados; el paladar con un gusto pastoso y a veces amargo cuando lengua gira. Siempre el mismo, como la piel y tu nariz enterrados en el colchón y la almohada respectivamente. Siempre en el mismo sitio. Solo queda un sentido útil. Escucho voces. No hablan en voz baja pero el eco de la casa me impide reconocer algún significado. Madera. Se arrastra por el piso y luego unos cubiertos. Alguien está desayunando. El choque constante de vasos, platos y encima, esa voz indescifrable. La de él. Hablando con ella.

Tose. Ahora vuelven a callar. No son muy amenos los desayunos en esta casa. Mi atención se va a otros sonidos. Aqui mismo suena una regadera. Mi colega se baña. Aunque pensándolo bien, no escucho mas que el agua corriendo. Me aburro.

Voy a la calle. Por lo menos mis oídos van. Un pájaro canta y otro le contesta. Pasa un auto y 2 tipos platicando por la calle. Ahora, un camión. Ni uno solo de los ruidos que me interesan. Me aburro otra vez. De hecho, es la misma vez. Ya no tengo sueño, ¿o si? ¿Despertar o no? Por lo menos abro los ojos.

No se qué estoy haciendo en Saltillo.